Definitivamente la vida está repleta de coincidencias, que lejos de simples casualidades corroboran el dicho popular de que “el mundo es un pañuelo”.

Es lo que ha vivido una enfermera de California que quedó sin palabras después de descubrir que se encontraba trabajando junto al pequeño -ahora adulto y residente del hospital-, que había atendido en el mismo hospital al nacer, 28 años antes.

Vilma Wong, de 52 años, conoció a Brandon Seminatore, de 28 años, en el Lucile Packard Children’s Hospital de Stanford cuando nació a las apenas 29 semanas de gestación.

Tras haber nacido prematuro, Wong lo atendió por alrededor de un mes antes de que estuviera lo suficientemente fuerte como para irse a casa con sus padres a San José. Y a Vilma jamás se le olvidó su nombre.

Pero una corazonada le llevó a Wong a confirmar las sospechas de que uno de los residentes de neurología pediátrica de segundo año era en realidad el bebé al que había cuidado con tanto esmero casi 3 décadas atrás.

“Brandon estaba en mi equipo y cuidando a uno de mis pacientes. Le pregunté quién era y su apellido me sonó muy familiar. Seguí haciendo preguntas, como de dónde era y me dijo que era de San José, y que, de hecho, era un bebé prematuro nacido en nuestro hospital. Entonces empecé a sospechar porque recuerdo haber sido la enfermera principal de un bebé con el mismo apellido”, fue el impresionante relato de Wong.

Wong incluso recordó detalles sobre sus padres, lo que la llevó a investigar si Seminatore era quien pensaba.

“Para confirmar mi sospecha, le pregunté si su padre era un oficial de policía. Y hubo un gran silencio. Luego me preguntó si yo era Vilma. ¡Y dije síííí!”.

La madre de Seminatore había animado a su hijo a que preguntara por Vilma cuando comenzó el trabajo en Palo Alto, pero pensó que la idea de que siguiera trabajando en el hospital sería muy descabellada. Para ella, dar con el paradero de la enfermera que la ayudó tanto en los críticos momentos del nacimiento de su único hijo era algo que le hacía mucha ilusión:

“Mi pequeño sólo pesaba 2 kilos y ella me ayudó tanto a calmar mis temores”.

Wong, que ha trabajado en el hospital durante 32 años, dijo que no podía creer que ahora se cierre el círculo y ahora el bebé que atendió se encuentre ayudando a otras vidas.

Fue el propio hospital, quien ante la impactante historia, publicó la increíble coincidencia en su cuenta de Facebook, junto a 2 conmovedoras imágenes en retrospectiva del pasado y el presente, lo que de inmediato llamó la atención de miles de usuarios en la red y se hizo viral:

La publicación ya ha dado la vuelta por el mundo entero y ha servido para que Vilma difunda un conmovedor mensaje sobre el importantísimo papel de los profesionales de la salud al servicio del paciente:

“A pesar de que es una profesión muy desafiante, ser enfermera de Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (NICU por sus siglas en inglés), también es muy gratificante. Me considero muy afortunada de estar en una profesión que amo y de hacer una diferencia en la vida de alguien”.

Semiatore, por su parte, agregó que la auténtica vocación de Wong fue lo que inspiró su propia carrera profesional.

Facebook / Lucile Packard Children’s Hospital Stanford

La reconfortante reunión lo hizo reflexionar sobre cuán afortunados son ambos de tener una vida saludable hoy como resultado de la atención del hospital.

Se preocupa profundamente por sus pacientes, hasta el punto de que pudo recordar el nombre de un paciente casi tres décadas después. No todos nosotros tendremos la oportunidad de ver crecer a nuestros pacientes, y estuve muy feliz de poder compartir ese momento con ella”, dijo el joven.

“Todos tratamos de brindarles a nuestros pacientes la mejor oportunidad de crecer felices y saludables. Esta historia es para familias con niños que han tenido un comienzo difícil en la vida. Quiero darles esperanza”, concluyó Wong.

Es una hermosa coincidencia que nos anima a celebrar el don de la vida y la verdadera vocación al servicio de los pacientes. Compártela con tus amigos.