Recientemente se difundieron en las redes las imágenes de una joven que lamió un helado en un supermercado Walmart de la ciudad de San Antonio en Texas.

La joven fue grabada mientras hacía lo que parecía una divertida broma, abrió el refrigerador, sacó la tarrina de helado de la marca Blue Bell y lo lamió.

Su acompañante grababa todo, después de que ella pasó su lengua por la parte superior del helado cerró la tapa y lo colocó en el refrigerador para que otro cliente lo adquiriera sin imaginar lo que había ocurrido.

El vídeo publicado en Twitter alcanzó los 12 millones de reproducciones, miles de usuarios han comentado sobre el comportamiento de la chica, a algunos les pareció divertido.

Pero para la gran mayoría se trató de un acto asqueroso y que podría atentar contra la salud de otras personas al vulnerar las medidas de seguridad e higiene cumplidas por los fabricantes.

El impacto del vídeo fue tanto, que gracias a la grabación de las cámaras de seguridad del supermercado lograron identificar a la joven y podría ser condenada hasta dos décadas de cárcel.

Para ella era un gesto muy divertido, un reto que se atrevió a cumplir, pero no pensó en las graves consecuencias a las que tendrá que enfrentarse.

Podría ser acusada por manipulación de alimentos, pasó la lengua por un helado exponiendo al comprador del producto a ser contagiado de infecciones, o bacterias.

La marca de helados Blue Bell Creameries se pronunció para condenar el hecho y declararon que están haciendo el seguimiento del caso y buscando a la joven para emprender acciones legales en su contra.

“Queremos agradecer a nuestros consumidores por alertarnos sobre este incidente de manipulación de alimentos. Tomamos este asunto con mucha seriedad y estamos trabajando actualmente con las fuerzas de la ley, nuestros socios comerciales y las plataformas de redes sociales. Este tipo de incidentes no serán tolerados”.

Además, en el comunicado resaltan que la seguridad de los alimentos es la prioridad de la marca y que trabajan duro para fortalecer la confianza de sus consumidores.

“Durante la producción, nuestros envases de medio galón (1,8 litros) son puestos al revés (con la cabeza abajo), y enviados a una cámara de endurecimiento, donde el helado se congela y se adhiere a la tapa de la caja creando un sellado natural.

Las tapas son completamente congeladas y selladas con la fuerza al cartón. Sería evidente cualquier intento de abrir el empaque. Haremos seguimiento a este caso”, concluye el mensaje de la marca.

En Texas, el delito de manipulación de productos de consumo se castiga con una multa de hasta 10.000 dólares y hasta 2 décadas de cárcel. Comparte este insólito caso.

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