Parece un caso inverosímil pero es muy preocupante. Cientos de casos se repiten en el mundo: las personas confunden las gotas para los ojos con un pegamento.

Para los médicos el problema es el diseño de los productos. La pequeña botella de gotas para los ojos es muy parecida al envase de una marca de pegamento para uñas postizas. Por ello, médicos del Reino Unido han solicitado un cambio en el empaque del adhesivo para que no ocurran casos similares.

El último caso fue de un anciano que se presentó en el Oxford Eye Hospital y que utilizó pegamento para uñas en vez de gotas, tenía “visión borrosa y dolor severo en el ojo izquierdo después de tratar de administrarse gotas para los ojos”.

Aunque parezca extraño, son muchas las personas que confunden estas gotas.

El hombre dijo que había confundido una botella de pegamento de marca de farmacia (en este caso de la británica Boots) con las gotas para los ojos Timolol que le habían recetado después de una cirugía ocular.

Un reconocido caso fue el de Katherine Gaydos. La joven de 28 años estaba junto a su marido en el jardín de su casa pasando la tarde cuando sintió que algo se le metía en el ojo. Rápidamente fue al baño y le pidió a su esposo que le trajera las gotas para los ojos con el fin de humedecerlos.

Sin embargo, el hombre, por error, le dio el pegamento y ahí comenzaron los problemas, pues la mujer empezó a sentir un gran ardor. El pegamento le pegó los párpados y la mujer no tenía el dinero para costear la operación.

Katherine Gaydos fue uno de los casos más conocidos de esta confusión de botellas.

Las botellas son similares en tamaño, forma y mecanismo de apertura. Sobre esta confusión, los doctores aportaron más datos:

“La instilación inadvertida de cianoacrilato ocular o ‘superglue’ confundida con gotas oculares intraoculares, se ha informado en la literatura en varias ocasiones desde que se describió por primera vez en 1982. La instilación accidental de cianoacrilato comercial da como resultado importantes morbilidades oculares a corto plazo”, señalaron.

El pegamento para uñas y las gotas para ojos tienen envases similares.

Y agregaron: “Los numerosos informes que han existido incluyen abrasiones corneales, queratopatía puntual, conjuntivitis y abrasión conjuntival, excoriación de la piel de los párpados, pérdida de pestañas, tarsorrafia, dermatitis periocular, picazón intensa invariable o dolor ardiente tras la instilación, pérdida significativa de agudeza visual y/o ceguera funcional”.

Los médicos creen que es debido a un cambio de diseño que se produjo a principios de los 80. Aunque el pegamento de uñas de cianoacrilato había estado disponible desde finales de la década de 1950, en 1982 el envase cambió a botellas con cuentagotas, al igual que el envase para las gotas de los ojos.

Se sugirió cambiar el embalaje en 1994, pero no se tuvo en cuenta. Posteriormente, en el 2010, los médicos sugirieron  que un simple cambio para incluir un mecanismo de seguridad extra en las botellas de pegamento sería muy útil para minimizar las confusiones.

El ojo de Katherine, afectado por el pegamento.

Ese año se habían publicado 36 informes de lesiones oculares relacionadas con el pegamento. Actualmente hay más de 40 casos, todos sorprendentes, y todos podrían haberse evitado con una pequeña modificación en el diseño.

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