Muchas veces, los policías son concebidos como autoridades serias, sin muchos sentimientos, obligados a hacer cumplir la ley.

Pero pocos saben que detrás de esos uniformes se esconden maravillosos seres humanos, que hasta la vida más frágil y vulnerable, como lo es la de un animalito, les puede tocar profundamente llevándoles a actos extraordinarios.

Cuando los policías fueron alertados de los gritos provenientes bajo tierra no pudieron imaginar lo que hallarían

policías

Esta historia es un reconfortante recordatorio de que los héroes de la actualidad son reales. Pero así también, es una ilustración trágica de cómo los monstruos de la vida real existen de verdad, y son mucho peores que cualquier película de terror.

Los oficiales de la Policía de Willinston, en Florida, respondieron inmediatamente a una llamada. Se trataba de unos gritos que parecían venir de una sección de la maleza.

Pero solamente cuando se presentaron a la escena de los hechos y se acercaron, se dieron cuenta de que los gritos en realidad provenían de debajo de un gran montículo de tierra.

¡Algo estaba enterrado debajo!

Los dos hombres no dudaron en arrodillarse sobre sus manos y rodillas, para escarbar un poco y lograr rescatar a la criatura que lloraba. Pero su corazón se agitaba cada vez que llegaban más profundo bajo la montaña de tierra, porque en realidad no sabían qué bebé era el que clamaba tanto por ayuda.

¡Se sintieron abrumados y desolados al descubrir que era un diminuto, indefenso e inocente cachorro atrapado entre los escombros!

¿Quién podría estar detrás de una acción tan cruel? El cachorro fue enterrado vivo y dejado para morir, tal vez como una especie de venganza. ¿Pero por qué?

Por suerte, mientras los sujetos sin alma perpetraron el peor plan posible para acabar con su vida, estos ángeles llegaron a tiempo para salvarla.

El cachorro estaba enterrado a quince centímetros de profundidad, lo suficientemente poco profundo como para alcanzarlo. Pero con toda esa tierra sobre su cuerpo tan pequeño, era solo cuestión de tiempo antes de que se empezara a asfixiar.

Los policías estaban furiosos cuando descubrieron al bebé. 

Gracias a Dios que estos héroes estuvieron allí en el momento justo. Recuperaron al pequeño y lo llevaron inmediatamente al veterinario. Se sorprendieron cuando les dijeron que solo tenía 7 días de nacido. Era un auténtico milagro el que siguiera con vida.

El pequeño cachorro ni siquiera había abierto los ojos todavía. El pobrecito estaba frenético, y no tenía ni idea de dónde estaba o por qué lo alejaron de su madre.

Si bien estaban enojados por la forma en que lo trataron, se sintieron aliviados de que ahora estuviera en buenas manos.

Los veterinarios lo llamaron Tucker

A pesar de todo lo que había pasado, Tucker parecía sano. Inmediatamente, se aferró al biberón que le dieron y comenzó a alimentarse con normalidad. Uno de los técnicos veterinarios se enamoró del cachorrito y decidió que ella lo adoptaría.

Si bien no existen reportes sobre si la persona responsable de este acto repugnante fue capturada y procesada, esta historia aún tiene un final feliz.

No sólo que Tucker se salvó a tiempo, sino que ahora vive una vida plena, hermosa y feliz, con una familia que siempre lo apreciará y lo amará.

Desafortunadamente, hay monstruos entre nosotros. Hacen daño a personas y animales inocentes de la manera más ruin, y se esconden porque son cobardes.  Sin embargo, los buenos somos más. Sus víctimas también tienen más poder que antes gracias a tanta gente que aboga por sus derechos y luchan por protegerlos de los desalmados.

 La historia de Tucker debe recordarnos que el mal nunca triunfará sobre el bien. Pero de ti y de mi depende que esto sea un hecho, denuncia cada vez que veas una criaturita sufriendo malos tratos.