Ángela Ponce es la primera mujer transgénero que participará en el certamen de belleza más importante del mundo, el Miss Universo. Fue coronada como Miss España logrando su objetivo de convertirse en embajadora de su gremio.

Ella tiene 27 años y relató que luchó desde muy temprana edad contra la discriminación que sufría de parte de su entorno.

En el pueblo donde residía la sociedad era muy conservadora, no había nadie como ella, y en el colegio la ubicaron junto a un grupo de niños que necesitaban recibir atención especial por riesgo de exclusión.

Cuando Ángela tenía 16 años se sometió a un tratamiento hormonal y se realizó un procedimiento quirúrgico para cambiar su sexo. Asegura que esa es una decisión personal, y a través de su participación en fundaciones transmite a los padres y jóvenes que lo importante es el bienestar y autoestima de quienes realicen un cambio de sexo.

“Hay mujeres con pene y hombres con vagina, porque la única clave para ser mujer es ser y sentirte mujer”, dijo Ángela.

En su trayectoria como modelo, la joven de Pilas, España, ha cosechado mucho éxito, pero confiesa que también ha recibido crueles críticas.

“Tener una vagina no te hace mujer. Aunque muchas personas no quieran verme como mujer, claramente soy parte de ellas”.

Cuando le preguntaron cuándo fue la primera vez que notó que se sentía como una niña ella respondió al entrevistador: “¿Y cuándo supiste por primera vez que eras niño?”.

Los padres de Ángela procuraron que no fuera víctima de discriminación ni ofensas, le animaron a jugar con muñecas mientras se alejaba del balón de fútbol de su hermano.

Ángela asegura que para ella los problemas del rechazo se producían fuera de las paredes de su casa. “Mis padres siempre me apoyaron, pero desde el momento en que nací, sentí que era una figura pública y que la gente tenía derecho a conversar sobre mi forma de ser”.

En el año 2015 Ángela se mudó a Madrid para emprender su carrera de modelo, se propuso romper aquellos estereotipos establecidos por el mundo de la moda y luchar contra las barreras que le impedían a personas como ella ser aceptadas.

Así comenzó a participar como colaboradora con la Fundación Daniela, creada en España por una madre que luchó para que la administración de una escuela lograra reconocer a su hija como transgénero.

Ángela se lamentó de que algunas grandes marcas de ropa la rechazaron cuando supieron que era una mujer transgénero. “Hay marcas que están felices cuando compras y usas su ropa, pero no te quieren en sus desfiles. Es extraño viniendo de un mundo de la moda que afirma establecer tendencias”.

Sus declaraciones han dado mucho de qué hablar y ha surgido un debate en las redes sociales donde algunos admiran su valentía y aplauden que el certamen de belleza del Miss Universo haya aceptado su participación apostando por la igualdad y la inclusión.

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Pero otros cuestionan que ella sea aspirante a un concurso que fue “diseñado para mujeres”. ¿Tú qué opinas? No te vayas sin compartirlo.